sábado, 2 de febrero de 2013

I Ribadelago (Sanabria). ¡Hace ya 54 años.....

En la madrugada del nueve de enero de 1959, ocho millones de metros cúbicos de agua reventaban la presa de Vega de Tera, construida por la compañía Hidroeléctrica de Moncabril, abriéndose un boquete de 140 metros de ancho.

(Fotografía de la presa antes del desastre. Confederación Hidrográfica del Duero)

















Un defecto de construcción (La parte interna era de hormigón mas elástica y la exterior de mampostería mucho más rígida, por lo que no trabajaron solidariamente) fue una de las posibles causas de la tragedia.

(Fotografía del estado de la presa despues del fatídico suceso. Editora Saavedra)












En menos de un cuarto de hora el agua, que se precipitó cañón abajo, segó la vida de ciento cuarenta y cuatro personas.
El pueblo de Ribadelago, situado en la parte baja del Cañón del Tera, fué prácticamente arrasado.

(Foto de Secundino Lorenzo Junio 2007)




















El régimen de Franco minimizó la tragedia, las indemnizaciones fueron vergonzosas: “95.000 pts por un hombre, 80.000 por una mujer y 25.000 por un niño” y llegaron demasiado tarde o nunca llegaron a los damnificados.

Los responsables de la catástrofe, finalmente resultaron indultados.

Fotografía de Secundino Lorenzo)


















Ribadelago estaba situado cerca de la desembocadura del rio Tera en el mayor lago de origen glaciar de la Península Ibérica, el Lago de Sanabria, que fué excavado por el hielo de un enorme glaciar durante el Pleistoceno hace 1,5 millones de años.


Hoy quedan tan solo los restos, reconstruidos por sus abnegados habitantes, de este bellísimo pueblo de la provincia de Zamora.





































































A la riqueza del medio natural de Sanabria, hay que añadir la belleza y sencillez de la arquitectura popular sanabresa


















































































































































Algunas de sus casas están construídas sobre fantásticos "lomos de ballena" (Enormes rocas redondeadas que fueron erosionadas por el hielo del mismo glaciar que excavó la depresión que dió origen al Lago).

Aún se conservan en ellas las estrías producidas por las rocas que el hielo arrastraba en su parte baja, por lo que es fácil adivinar la dirección de avance del hielo.



















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